Repensar la política

Repensar la política

Ezequiel Adamovsky

Ciencia Política

2007

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En Repensar la política, el historiador e intelectual argentino Ezequiel Adamovsky ofrece una invitación clara, crítica y accesible a cuestionar las formas tradicionales de entender y practicar la política. Con un estilo pedagógico y provocador, Adamovsky busca mostrar que la política no se agota en partidos, elecciones o instituciones, sino que atraviesa todos los aspectos de la vida social y cotidiana.

 

El libro parte de una preocupación central: la creciente desafección ciudadana hacia las formas clásicas de representación política. Para Adamovsky, esta crisis de legitimidad no significa que la gente haya abandonado la política, sino que está buscando nuevas maneras de ejercerla, más horizontales, participativas y conectadas con los problemas reales de la vida común. Así, propone repensar la política desde abajo, desde lo colectivo y desde prácticas que muchas veces no son reconocidas como “políticas” por el poder instituido.

 

A lo largo del texto, el autor recorre debates históricos sobre el poder, el Estado, la democracia, la ideología y la participación, confrontando las ideas dominantes con ejemplos concretos de experiencias alternativas: asambleas barriales, movimientos de base, cooperativas, redes de solidaridad o luchas feministas y ecologistas. Su enfoque se apoya en las tradiciones del pensamiento crítico, la historia social y las experiencias del activismo latinoamericano.

 

Uno de los aportes más importantes del libro es su crítica a la idea de que la política se limita al ámbito estatal. Adamovsky propone expandir el concepto, incorporando la dimensión cultural, afectiva y simbólica de lo político, y reconociendo que las disputas por el sentido también son parte del campo de batalla ideológico.

 

Repensar la política es una obra ideal para estudiantes, docentes, militantes y lectores interesados en transformar el modo en que entendemos la acción colectiva. Con claridad y compromiso, Adamovsky nos recuerda que la política no está muerta: simplemente necesita ser reapropiada por quienes la viven todos los días desde los márgenes y desde abajo.